La carta
Escrita por la IA en segunda persona, con el apodo y los detalles que le diste. Cambiás cualquier palabra antes de mandarla.
Carito (así te tengo agendada, no lo voy a negar),
Nos conocimos en la cola del comedor de la facultad y en cinco minutos ya me estabas contando el quilombo con tu compañero de departamento. Pensé: esta mujer no tiene filtro. Nueve años después confirmo que no lo tiene y que es lo mejor que tenés.
Sos capaz de mandar veintitrés audios seguidos y después escribir «bueno te cuento en persona». Todavía no me repuse.
El viaje a Mar del Plata sin reserva fue idea tuya. Dormimos en el auto. Vos dijiste que era «parte de la experiencia» mientras se te congelaban los pies.
También sos la única persona que me dice las cosas de frente aunque no las quiera escuchar, y las tres veces que me las dijiste tenías razón. Las tres. Es insoportable.
Pero cuando me fui a la mierda en 2023 apareciste en mi casa sin que te lo pidiera, con comida y sin preguntas. Eso no se lo devuelvo a nadie. Gracias.
Te quiero, aunque no lo diga nunca.