Once años de decisiones que no le recomendaría a nadie
22 de marzo de 2015
Nacho,
Cuando pienso en vos me aparece siempre la misma imagen: vos en la cocina de un departamento que no era tuyo, a las cuatro de la mañana, explicándole a alguien que recién conocías por qué su equipo estaba mal armado. Con el dedo levantado. Nadie te había preguntado nada.
Sos la única persona que conozco que estaciona bien de primera. No es un talento importante y lo sabés, pero lo hacés cada vez como si te estuvieran filmando.
Llegás tarde siempre. A todo. Ya calculamos con media hora de más y no te lo decimos para no arruinarte la sorpresa de llegar a horario alguna vez.
Este año te deseo que te salga lo del local. No en general, eso: que te salga. Ya te escuché explicarlo suficientes veces como para saber que no es un chiste.
Salud, Nacho.
La cocina ajena
Cuatro de la mañana y una charla que nadie pidió.
El verano del auto
Tres provincias, un aire acondicionado roto, cero arrepentimientos.
El asado del 22
Casi se quema todo. Vos decías que estaba controlado.
El del viaje
Sonó las tres provincias enteras. No exagero.
El que ponés siempre
Cada vez que agarrás el parlante. Cada vez.
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¿Qué hacés mejor que nadie?
Que te salga lo del local. En serio.
Para Nacho
Esto es un ejemplo.
Hacer la mía