Nueve años de decisiones cuestionables, documentadas
11 de febrero de 2017
Carito (así te tengo agendada, no lo voy a negar),
Nos conocimos en la cola del comedor de la facultad y en cinco minutos ya me estabas contando el quilombo con tu compañero de departamento. Pensé: esta mujer no tiene filtro. Nueve años después confirmo que no lo tiene y que es lo mejor que tenés.
Sos capaz de mandar veintitrés audios seguidos y después escribir «bueno te cuento en persona». Todavía no me repuse.
El viaje a Mar del Plata sin reserva fue idea tuya. Dormimos en el auto. Vos dijiste que era «parte de la experiencia» mientras se te congelaban los pies.
También sos la única persona que me dice las cosas de frente aunque no las quiera escuchar, y las tres veces que me las dijiste tenías razón. Las tres. Es insoportable.
Pero cuando me fui a la mierda en 2023 apareciste en mi casa sin que te lo pidiera, con comida y sin preguntas. Eso no se lo devuelvo a nadie. Gracias.
Te quiero, aunque no lo diga nunca.
La cola del comedor
Cinco minutos y ya sabía toda tu vida. Récord que sigue en pie.
El primer alquiler
Dos meses de convivencia y una guerra fría por los platos.
Mar del Plata sin reserva
Dormimos en el auto. Dijiste que era parte de la experiencia.
El febrero de 2023
Apareciste sin que te lo pidiera. Eso no se olvida.
Tus 30
Torta comprada, velitas del kiosco y la mejor noche del año.
El tema del auto
El que pusimos en loop volviendo de Mar del Plata.
El de la previa
No arrancaba ninguna noche sin este.
El de tus 30
Lo cantaste arriba de una silla. Había testigos.
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¿Dónde nos conocimos?
Nueve años y todavía no aprendiste a mandar un solo audio.
Para Caro
Esto es un ejemplo.
Hacer la mía