Qué regalarle a tu mamá cuando ya le regalaste todo
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Flores, crema, portarretratos. Los tres están bien y los tres se olvidan, porque ninguno dice nada que ella no sepa ya.
La dificultad real es otra: las cosas que de verdad le agradecés no entran en un objeto. Estas cinco opciones intentan rodear ese problema.
1Sacarle una tarea de encima, de forma permanente
No «ayudarla un día»: contratarle a alguien, automatizarle algo, hacerte cargo vos de un trámite recurrente. Es el regalo con mejor relación entre lo que cuesta y lo que alivia, y casi nadie lo elige porque no se puede envolver.
2Arreglar la tecnología que la vuelve loca
El teléfono lento, las fotos que no sabe pasar, la tele que quedó mal configurada. Una tarde tuya vale más que el objeto que ibas a comprar. Aguantá las ganas de resolverlo rápido y enseñale cómo se hace.
3Las fotos viejas, digitalizadas
Las cajas de fotos que están en un placar y que nadie mira porque son incómodas de mirar. Escanearlas es tedioso y por eso nadie lo hace, que es exactamente lo que lo vuelve un buen regalo.
4Tiempo con vos, sin motivo
No en una fecha, no en una reunión familiar. Un día cualquiera. Si vivís lejos, una llamada larga y sin apuro cuenta, y probablemente sea lo que más quiere.
5Escribirle lo que nunca le dijiste
Casi todo el mundo tiene una conversación pendiente con su mamá, y casi nadie la tiene. Ponerla por escrito es más fácil que decirla en voz alta, y llega igual.